Y levantando el parisiense la dalmática, me enseñó dos pistolas de revista en el cinto, con las cachas de plata labrada.

– Cuando se va por los caminos -dijo-, y lleva uno un mandado de tanto mérito como el que nosotros traemos, no se puede ir a la caridad y menos en estos tiempos.

En estas políticas estábamos cuando don Merlín salió a la puerta del horno y mandó que le llevaran el equipaje, y allá fuimos el mozo y yo a portarlo, y lo pusimos donde dijo, que fue en la mesa grande. Me sorprendió que tuviese encendidos todos los candelabros, y que se hubiese echado por los hombros la esclavina de raso. Los tres forasteros -el de la perrera en medio- estaban sentados en el banco, junto a la ventana, y parecía aquello una misa cantada. Abiertos los bultos, que venían muy hechos y con siete cuerdas, aparecieron tres grandes paraguas, el uno blanco, el otro amarillo y el otro carmesí, y a cada uno lo fue besando don Merlín en el puño, que era de ébano el del blanco, de plata el del amarillo, y el carmesí de oro.

– Son muy hermosos quitasoles -dijo mi amo-, y quizá no los tiene tan aparentes el Papa de Roma. Lo que vuestro obispo me pide es fácil, y lo voy a hacer en un tris. El quitasol blanco, como sabéis, se llama de "Sal-el-Sol", y en abriéndolo el día de Nuestra Señora de Agosto, aunque llueva, queda una mañana soleada para la procesión. El amarillo, que se llama "Mirabilia", es un quitasol muy secreto, y sólo se usa en Pentecostés, y cuando está a su sombra vuestro obispo, habla y entiende todas las lenguas, y puede confesarse bajo él un mudo, que vuestro obispo lo escucha. Y el carmesí, éste sirve para viajar en la noche, y el que va debajo de él, abriéndolo en la noche cerrada, ve como si fuese de día. Mejor que quitasol se debía de decir quitatinieblas, y tiene por nombre "Lucero". Ya otra vez a éste, cuando era propiedad de don Lanzarote del Lago, le arreglé dos varillas que se le soltaron, y al primer arreglo no salió con sus virtudes, y en vez de verse como de día, no se veía nada, ni las luces encendidas en la noche. Toda la ciencia de estos quitasoles y del quitatinieblas está en las varillas.



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