Ya me lo advirtió él, bien clarito, no te cases con tu novio, que ése va a por tu dinero, que es un piernas, y qué razón tenía, hay que ver, pero era tan guapo, Antonio, tenía tan buena planta… ¡Cabrón! Bien que me preguntabas tú por lo de Salvatierra cuando éramos novios, todavía me acuerdo… Y dime, Queti, ¿es verdad que tu madre es la dueña de la mitad del pueblo? Y yo te lo contaba todo, cabrón, que eres un cabrón, y así me ha lucido el pelo, que me has robado todo mi dinero, me lo has quitado todo, y ahora vas por ahí diciendo que mamá sólo tenía un par de viñas y que las vendiste con mi consentimiento, y eso es mentira, ¿me oyes? ¡Mentira podrida! Yo, que me crié como una reina, con enaguas almidonadas, en mi casa cambiaban las sábanas todos los días, pero qué sabrás tú de eso, desgraciado, si tú serás siempre un muerto de hambre, con todo lo que me has robado, un muerto de hambre, que ya encontrarás a alguna que te saque el dinero y te deje tirado, que eso es lo que te mereces… Una princesa era yo, una auténtica princesa, que no sé ni por qué me fijé en ti, con la cantidad de pretendientes que yo tenía, militares, alcaldes, millonarios, y hasta un rey, que eso no te lo he contado a ti nunca, un rey raro, de uno de esos países pequeñitos de por donde Rusia, un rey que vino a Vitoria por negocios y se enamoró de mí, y me escribía, y eso dejé por ti, pedazo de cerdo, un trono nada menos, y ahora me has encerrado en este manicomio, y dices que estoy loca porque sé la verdad, porque yo sé que fuiste tú quien enseñó a Rafa cómo pincharse, que te pillé una noche con la jeringa en la mano, al lado de su cama, envenenando a mi niño, mi niño, que era tan rubio y tan guapo, tan pequeño… ¡Y tú lo mataste, asesino, tú me lo mataste! Tenemos un hijo drogadicto, Queti, hay que hacerse a la idea y seguir viviendo, decías, tienes que seguir viviendo, aunque sólo sea por los otros cinco… ¡Dios mío!


11 из 159