
Había otras incluso más subidas de tono, como travestís, mujeres vestidas de hombre y hasta algunas que Myron ni siquiera entendía, como si fueran experimentos científicos incomprensibles. Los números de teléfono eran los típicos: 1-8oo-888-GUARRA, 1-900-46-GOLFA, 1-800-PERFÓRAME, 1-900-TRAVIESA… etcétera.
Myron puso mala cara. Le estaban entrando ganas de lavarse las manos.
Y entonces lo vio.
Estaba en la última fila, la segunda comenzando por la derecha. Decía: «¡Haré todo lo que me pidas!» y el número de teléfono era 1-900-344-LUJURIA. 3,99 $ por minuto. Cobros discretos con tarjeta telefónica o de crédito. Se acepta Visa/MC.
La chica de la foto era Kathy Culver.
A Myron le empezaba a dar vueltas la cabeza. Intentó detener el mareo y mantener el equilibrio, pero la imagen de Kathy no dejaba de tambalearse ante él. El sobre era de papel manila y sin adornos. No había remitente; habría sido demasiado fácil. No tenía sellos ni matasellos, lo único que ponía era:
Christian Steele
Buzón 488.
Ni nombre de la ciudad, ni del estado. Eso significaba que lo habían enviado desde la universidad. La dirección estaba escrita a mano.
– Normalmente te llegan muchas cartas de admiradores, ¿verdad? -le preguntó Myron.
Christian asintió.
– Pero van a parar a otro sitio. Éste es mi buzón privado, el número no sale en la guía.
Myron miró el sobre intentando no eliminar una posible huella digital.
– Podría tratarse de una imagen un tanto retocada -dijo Myron-. Alguien podría haber superpuesto la imagen de su rostro en…
