– ¿De qué va este asunto, señor Buckwell? -le preguntó al fin Myron.

– Nos encontramos ante una situación muy delicada -dijo el anciano.

– ¿Qué clase de situación? -inquirió Myron.

– Prefiero que sea mi hija quien se lo explique. -Bucky sacó la llave del contacto y se dispuso a abrir la puerta.

– ¿Por qué acude a mí? -quiso saber Myron.

– Nos han dicho que quizá podría ayudarnos.

– ¿Quién se lo ha dicho?

Buckwell empezó a torcer el cuello con renovado vigor. Cuando por fin recuperó el control de su cabeza, miró a Myron a los ojos y declaró:

– La madre de Win.

Myron se estremeció. Abrió la boca, la cerró, esperó. Buckwell se apeó y se dirigió hacia la puerta de la casa. Myron lo siguió diez segundos después.

– Win no le servirá de nada -le advirtió.

Buckwell asintió.

– Por eso he acudido antes a usted.

Recorrieron un camino de ladrillos hasta alcanzar la puerta, que estaba entornada. Buckwell la empujó y llamó:

– ¡Linda!

Linda Coldren estaba de pie ante el televisor del estudio. Vestía pantalones cortos de color blanco y blusa amarilla sin mangas que dejaban al descubierto unos miembros ágiles, propios de una atleta. Era alta, tenía el pelo negro, muy corto, y lucía un bronceado que realzaba sus músculos lisos y largos. De acuerdo con las finas arrugas en las comisuras de sus labios y sus ojos, debía de tener unos treinta y cinco años, tal vez más. Myron intuyó de inmediato por qué se la disputaban los patrocinadores. Aquella mujer irradiaba un esplendor salvaje. Su belleza transmitía más fortaleza que delicadeza.

Estaba viendo el torneo por televisión. Encima del aparato había fotografías familiares enmarcadas. Dos grandes sofás cubiertos de cojines formaban una uve en un rincón. Discreto mobiliario para un golfista. Nada de putting green, nada de alfombra AstroTurf, nada de esas obras de arte de tema golfístico se Hallaban uno o dos escalones por debajo de la categoría estética de, pongamos por caso, los cuadros de tahuúres jugando a póquer. Ninguna gorra con la imagen de un tee y una bola colgada de la cabeza de un alce.



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