
Stella Bonasera estaba sumida en un sueño febril. Acababa de volver a dormirse después de levantarse para ingerir dos cápsulas de Tylenol, acompañadas por una taza de té calentado en el microondas. En su sueño, el enorme cuerpo hinchado de una mujer planeaba sobre una cama como uno de los globos del día de Acción de Gracias. Stella sentía que debía evitar que el cuerpo saliese flotando por una ventana abierta cercana, pero no podía moverse. Esperaba que el cuerpo fuese demasiado grande para pasar por el marco de la ventana. Sobre el cuerpo de la mujer había un gato de color gris que la miraba con extrema seriedad. Entonces el sueño se esfumó y Stella pudo dormir tranquila.
Aiden Burn se quedó dormida alrededor de las dos de la madrugada, intentando recordar el nombre de su profesora de matemáticas de segundo de bachillerato. ¿Era la señora Farley, Farrell o Furlong? Podía rememorar el rostro de la mujer, su voz… En lo que pudo ser un sueño, o tal vez un ensueño, Aiden escuchó la voz de esa profesora recordándole a la clase por enésima vez que eran los pequeños errores los que conducían a las respuestas equivocadas. «Tal vez os hagáis una idea del cuadro al completo, pero tan sólo un pequeño error, un momento de descuido, hará que todo lo que sigue sea un error para siempre.» De sus años en el instituto, Aiden recordaba esa frase por encima de cualquier otra cosa relacionada con las clases. Había intentado vivir de acuerdo con esa enseñanza, pero todavía seguía inquietándole, especialmente cuando el viento golpeaba contra las ventanas y un penetrante frío vencía la resistencia de los siseantes radiadores.
Danny Messer estiró el brazo en busca de sus gafas y observó los brillantes números rojos del reloj que se hallaba sobre la mesita de noche. Pasaban unos pocos minutos de las cuatro. Se tocó la cara. Tendría que afeitarse cuando se levantara. Tendría que hacerlo mientras se daba una ducha. Pensaría en ello más tarde. Rodó hacia su izquierda buscando una posición cómoda, que encontró al instante, y volvió a sumirse en un sueño sin sueños.
