
Hubo una pausa; luego ella dijo:
– Porque ya no la necesito.
El médico no replicó, pero la mano que tomaba notas en el expediente se quedó inmóvil por unos instantes. Levantó la vista de los papeles.
– ¿Qué espera de esta operación, señorita Gradwyn?
– Me gustaría que la cicatriz desapareciera, pero comprendo que esto es imposible. Supongo que lo que espero es una línea fina, no esta cicatriz ancha y hundida.
– Creo que con la ayuda de un poco de maquillaje podría ser casi invisible. Si hace falta, después de la intervención podemos derivarla a una enfermera CC para un camuflaje cosmético. Estas enfermeras son muy hábiles. Es sorprendente lo que se puede hacer.
– Preferiría no tener que utilizar camuflaje.
– Quizá sea preciso muy poco o nada, pero es una cicatriz profunda. Como supongo que sabe, la piel consta de capas y hará falta abrirlas y reconstruirlas. Después de la operación, durante un tiempo la cicatriz estará roja, como en carne viva, bastante peor antes de que empiece a mejorar. También deberemos ocuparnos del efecto del pliegue nasolabial, esta pequeña caída del labio, y de la parte superior de la herida, que tira de la comisura del ojo hacia abajo. Al acabar, utilizaré una inyección de grasa para hinchar y corregir cualquier irregularidad de contorno. De todos modos, cuando la vea el día previo a la operación le explicaré con más detalle lo que pienso hacer y le enseñaré un diagrama. La intervención se hará con anestesia general. ¿La han anestesiado en alguna ocasión?
– No, será la primera vez.
– El anestesista la verá antes de la operación. Quiero que le hagan algunas pruebas, incluyendo análisis de sangre y un ECG, pero prefiero que se lleven a cabo en Saint Ángela. Fotografiaremos la cicatriz antes y después de la operación.
– En cuanto a la inyección de grasa que ha mencionado -dijo ella-, ¿qué clase de grasa será?
