Arlene, nuestra compañera y ex amiga, había sido captada hacía meses por uno más de la larga lista de hombres que habían pasado por su vida. Ahora era la mano derecha de Atila el Huno, sobre todo en lo que a vampiros concernía. Incluso se había unido a la Hermandad del Sol, iglesia que lo era sólo de nombre. En ese momento estaba de pie junto a una de sus mesas, manteniendo una seria conversación con su hombre, Whit Spradlin, una especie de directivo de la Hermandad con un trabajo parcial en una de las franquicias de Home Depots de Shreveport. Tenía una buena calva y algo de barriga, pero para mí eso no era un problema. Su ideología política, sí. Iba con un colega, por supuesto. Esta gente de la Hermandad parecía ir en manadas por la vida, exactamente igual que otro grupo minoritario al que estaba a punto de conocer.

Mi hermano Jason también estaba sentado a una mesa, junto con Mel Hart. Mel trabajaba en el taller mecánico de Bon Temps y era más o menos de la edad de Jason, unos treinta y uno. Delgado y de complexión robusta, Mel tenía el pelo largo y castaño claro, barba y bigote, y una cara bonita. Últimamente se le veía mucho con Jason. Supuse que mi hermano había tenido que llenar el hueco que había dejado Hoyt. Jason no estaba cómodo sin un colega cerca. Esa noche, ambos tenían citas. Mel estaba divorciado, pero Jason seguía casado, al menos sobre el papel, así que no se esperaba de él que tuviese relaciones con otras mujeres en público. Tampoco es que ninguno de los presentes fuese a culparle de nada. Habían pillado a Crystal, la mujer de Jason, poniéndole los cuernos con un tipo del pueblo.

Oí que Crystal -y el bebé que esperaba- se había vuelto a su pequeña comunidad de Hotshot para quedarse con su familia. (En realidad, ella podía entrar en cualquier casa allí y encontrar parientes. Así era aquel lugar). Mel Hart había nacido en Hotshot también, pero era uno de los raros miembros de la tribu que había decidido vivir en otro sitio.



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