
Cuando Chloe atendió, con la voz burbujeante en el teléfono, él dijo:
– Soy yo.
– Bien -dijo ella, mientras algunas de las burbujas se disipaban-. Oye, recién estuvo una mujer aquí que compró galletitas de almendra. Alta y delgada. Pelirroja perdiendo el color. Ojos bonitos. ¿Viene de tu oficina?
– Sí, pero no es una clienta, así que puedes ahorrarte el discurso de que tengo que salvarla. Es la reemplazante temporaria de Lynnie.
– Tiene un aspecto interesante -dijo Chloe-. Apuesto que es de virgo. Dame su fecha de nacimiento.
– No. ¿Cena a las ocho?
– Sí, por favor. Tenemos que hablar. Lu piensa que tal vez, se haga un paseo por Europa como mochilera este otoño.
– De ninguna manera. Ya pagué las cuotas del primer trimestre de la universidad.
– Estamos hablando de la vida de tu hija, Gabe.
– No. Apenas tiene dieciocho años. Es demasiado joven para ir sola a Europa.
– Tiene la misma edad que tenía yo cuando me casé contigo -señaló Chloe.
Y fíjate qué mala decisión tomaste.
– Chloe, ella va a ir a la universidad. Si la detesta después del primer trimestre, hablamos.
Chloe suspiró.
– Está bien. En cuanto a esta chica de virgo…
– No -dijo Gabe y colgó, pensando en su adorable y rubia hija que estaba haciendo planes para irse de mochilera a países lejanos llenos de hombres depredadores, mientras su adorable y rubia ex esposa consultaba las mismas estrellas que le habían dicho que se divorciara de él.
