
Kadan se detuvo en la estrecha y borrosa cinta del sendero de ciervos para tomar un largo y lento trago de agua. Tenía las coordenadas del área en la que ella se desplazaba tomando asombrosas fotos para National Geographic, y estaba seguro de que la información que tenía era exacta. Tansy Meadows, extraordinaria psíquica y rastreadora de élite. La chica que podía rastrear asesinos en serie con su mente. Algunos decían que era difícil trabajar con ella, otros que era “extraña”, pero hacía el trabajo y todos y cada uno de los informes que había leido sobre ella decían que era real. Por supuesto, ahora, las agencias del orden público declaraban que había perdido su talento en un accidente de escalada, cuando se había caído y golpeado la cabeza. Él no lo creyó ni por un momento, pero si se equivocaba estaba perdiendo un tiempo, que no tenía, en una mala tirada de dados.
Tenía unas pocas preguntas en su mente acerca de Meadows. No había fotos de ella, ni una sola, y trabajaba para numerosas agencias de la ley. Lo había intentado en National Geographic, pero tampoco tenían ninguna foto. ¿Quién tenía esa clase de poder? Ningún civil podría lograr borrar los registros de las agencias de la ley… a menos que nunca hubiera habido una fotografía en primer lugar. Había muchos artículos en periódicos y su nombre estaba en numerosos informes del FBI y de la policía a través del país, y luego estaban sus registros del hospital. Tampoco allí existía ninguna fotografía, lo cual quería decir que la pequeña señorita Tansy Meadows tenía una bandera roja, y Kadan tenía autorización de alta seguridad y el general aún más alta, aunque por lo que ellos podían decir, no existía ninguna foto de ella. Punto.
