
Su mirada escudriñó el suelo mientras se movía a paso constante por el estrecho sendero. El camino no era más que un rastro usado por ciervos, zigzagueando arriba y abajo por la cuesta, pero marcó dos lugares donde la hierba estaba aplastada y varias hojas parecían dañadas. Algo se había movido por la maleza recientemente. Se agachó para examinar el suelo y vio un rastro débil. Era de casi diez centímetros de ancho y los dos dedos gordos no estaban alineados, con un dedo más adelantado, casi señalando, y cuatro dedos juntos. No había marcas de garra, y la parte de arriba de la almohadilla del talón tenía dos curvaturas distintas mientras la de abajo tenía tres lóbulos separados. No había ninguna duda en su mente de que el rastro pertenecía a un puma. Había encontrado al felino, ahora sólo necesitaba encontrar a la mujer.
Los guardabosques le habían asegurado que los pumas estaban ahí arriba, en algún lugar, y eso significaba que también estaría Tansy Meadows. Su misión era encontrarla y llevarla de vuelta para que le ayudara a limpiar el nombre de los Caminantes Fantasmas. Ella tenía reputación en el FBI de ser de fiar, y el general necesitaba que Kadan hiciera control de daños tan pronto como fuera posible, y para hacer eso Kadan necesitaba a Tansy Meadows. Él nunca había fallado en una misión todavía y esta era demasiado importante.
Siguió caminando, usando la serpenteante cinta del sendero. Ocasionalmente podía ver un rastro parcial en la tierra húmeda, y una vez encontró unos pocos mechones de pelo en algún arbusto donde el felino se había estado frotando. Decidió que debía de ser hembra, sus rastros no eran los suficientemente profundos para indicar mucho peso y no se había encontrado con ninguno de los signos que indican el territorio de un macho. Esta era una de las pocas veces que había entrado en las montañas sin alguien intentando matarlo y descubrió que disfrutaba de la pacífica soledad, a pesar de la urgencia de su misión.
