Dio un par de pasos y entonces lo vio. El corazón saltó a pesar de su entrenamiento, la respiración se le atascó en los pulmones. La impresión de una pequeña bota de montaña estaba perfilada en el polvo del sendero, y sobrepuesta justo encima estaba la del puma. Todo el tiempo el gato había estado acechando a la mujer (y estaba seguro de que era una mujer por el tamaño de la huella del calzado) probablemente andando paralelamente al sendero durante alguna distancia antes de caer detrás de ella.

Juró para sí mientras buscaba alrededor más rastros. Había rastros más viejos que indicaban que la mujer utilizaba esa senda con frecuencia y que el puma a menudo la acechaba. Tomó aire y lo dejó salir, tragándose a la fuerza la sensación de urgencia. Si el puma la rastreaba a menudo, eso no quería decir que este fuera el día en que atacaría. Reanudó el paso, siguiendo a la pareja a la cuesta de granito hacia los riscos.

El puma continuaba su paso constante, permaneciendo tras el rastro de la mujer, pero no se movía más rápido para rebasarla. Si estaba cazando, no tenía prisa por capturar a su presa. Mientras el sol calentaba más, continuó la subida, dando otro largo, lento trago a la cantimplora de camello, dejando que el agua fría escurriera por su garganta de manera que pudiera saborearla, sintiéndose un poco expuesto en el campo abierto de granito, con gigantescas rocas elevándose a su alrededor.

Por la noche el frío se metía hasta los huesos. De día podía ser inesperadamente caliente, o sin advertencia, una tormenta podía acercarse con alarmante fuerza. No tenía deseos de ser atrapado al descubierto con rayos golpeando por todas partes.

Kadan llegó a la cima de la elevación y echó un vistazo a la espectacular vista. A pesar de la gran altitud no tenía problemas para respirar, su entrenamiento lo mantenía en buena forma. Se detuvo por un momento para evaluar la situación del entorno. Los densos bosques madereros habían cedido a las altas aristas de granito y altas formaciones como castillos. Era impresionantemente hermoso. Incluso él tenía que admitirlo, por mucho que detestara malgastar un tiempo precioso en tales cosas.



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