
David Brin
Navegante solar
A mis hermanos Dan y Stan,
a Arglebargle IV…
y a alguien más.
PRIMERA PARTE
Es razonable esperar que en un futuro no demasiado lejano lleguemos a comprender algo tan simple como una estrella.
1. TRAS EL SUEÑO-BALLENA
—Makakai, ¿estás preparada?
Jacob ignoró los zumbidos de los motores y válvulas en su crisálida de metal. Permaneció inmóvil. El agua lamió suavemente la nariz bulbosa de su ballena mecánica mientras esperaba una respuesta.
Una vez más comprobó los diminutos indicadores de la pantalla de su casco. Sí, la radio funcionaba. El ocupante de la otra ballena mecánica, medio sumergida a unos pocos metros de distancia, lo había oído todo.
El agua estaba hoy excepcionalmente clara. Al mirar hacia abajo, Jacob pudo ver un pequeño tiburón leopardo al pasar, un poco fuera de sitio en estas profundidades.
—Makakai… ¿estás preparada?
Intentó no parecer impaciente, ni traicionar la tensión que sentía acumularse en su nuca mientras esperaba. Cerró los ojos y se obligó a relajar los músculos rebeldes, uno a uno. Esperó a que su pupila hablara.
—¡Ssssí… hagámossslo! —trinó por fin la voz borboteante. Las palabras parecían agitadas, como pronunciadas a regañadientes, con esfuerzo.
Un discurso bastante largo tratándose de Makakai. Jacob pudo ver la máquina de entrenamiento de la joven delfín junto a la suya, su imagen reflejada en los espejos que bordeaban su visor. Sus grises aletas metálicas se alzaban y caían levemente con la marea. Débilmente, sin energía, las aletas artificiales se movieron, avanzando bajo la superficie erizada del agua.
