Está todo lo dispuesta posible, pensó Jacob. Éste es el momento de averiguar si la tecnología puede sacar a un delfín del Sueño-Ballena.

Volvió a conectar el micrófono.

—Muy bien, Makakai. Sabes cómo funciona la ballena. Ampliará cualquier acción que hagas, pero si quieres que los cohetes intervengan, tendrás que darle la orden en inglés. Para ser justos, yo tendré que silbar en ternario para que la mía funcione.

—Ssssí! —siseó la delfín. La gris aleta caudal se alzó y bajó, provocando un torbellino de agua salada.

Medio murmurando una plegaria al Soñador, Jacob tocó el interruptor que liberaba los amplificadores de la ballena mecánica de Makakai y de la suya propia, y luego giró con cautela los brazos para poner en movimiento las aletas. Flexionó las piernas, y las enormes aletas de la cola se sacudieron en respuesta, y su máquina giró inmediatamente y se zambulló.

Jacob intentó corregir su trayectoria pero todo lo que logró fue que la ballena girara aún más. El golpeteo de sus aletas convirtió momentáneamente sus alrededores en una masa de burbujas, hasta que con paciencia, siguiendo un sistema de prueba y error, se enderezó.

Se puso de nuevo en marcha, con cuidado, para ganar la delantera, y luego arqueó la espalda y lanzó una patada. La ballena mecánica respondió con un gran salto en el aire.

La delfín estaba casi a un kilómetro de distancia. Mientras llegaba a la cima de su arco, Jacob la vio caer graciosamente desde una altura de diez metros y zambullirse suavemente en las aguas.

Apuntó al agua con el pico de su casco y el mar se acercó a él como una muralla verde. El impacto hizo que su casco resonara mientras arrancaba tentáculos de algas flotantes y un dorado garibaldi escapaba lleno de pánico tras su zambullida.

Caía demasiado en picado. Jacob juró y pateó dos veces para enderezarse. Las enormes aletas de metal de la máquina golpearon el agua con el empujón rítmico de sus pies, cada uno de ellos enviando una descarga por su espalda, apretujándole contra el denso acolchado del traje. En el momento oportuno, se arqueó y volvió a dar una patada. La máquina salió del agua.



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