
– Esta terminantemente prohibido tomar notas. Tienes un cuarto de hora. Ni un minuto mas…
Jorge Castell se abalanzo sobre el informe sediento de emociones fuertes. Alli encontraria todo lo que se podia (y lo que no se podia) saber sobre Clara, la chica mas esplendida del colegio. Alli encontraria una relacion de sus horarios y actividades, las horas de entrada y salida de su casa, las aficiones de fin de semana, los ratos de ocio que le quedaban, la direccion del terreno que su padre tenia en una urbanizacion de la costa, la profesion de su padre, el humor de su padre, las preferencias de su padre y sus propias preferencias en materia de musica (iba de heavy, la nena: AC/DC, Iron Maiden, Scorpions), cine (Mad Max, Conan el Barbaro, Aliens), actores (Mickey Rourke), colores (el negro), bebida (el schweppes con una gota de alcohol), comida (hamburguesas), la lista de los pretendientes que la habian rondado desde principios de curso, una minuciosa biografia y un sinfin de datos muy utiles para quien pretendiera ligar con ella. Como la talla del sujetador, por ejemplo.
Yo pase al otro lado del monton de cajas de cerveza y llame a Pili, que estaba pasando a maquina el informe de uno de sus ultimos trabajos (la busqueda del perro de Antonia Soller).
– Vigilale, Pili. Dentro de quince minutos le echas.
– Hola, Flanagan -dijo Maria Gual, muy mimosa.
Vista de lejos, Maria Gual engana. Uno podria pensar que es una chica normal, incluso un poco atractiva, a pesar de sus ropas tecno que te hacen pensar en el Festival Mundial del Circo. De cerca, sin embargo, no hay error posible. Ojos pequenos y mezquinos que se entrecierran para escrutarte con la certeza de que no tienes nada mejor que hacer en la vida que conspirar para perjudicarla. Una nariz pequena para meterla donde no la llaman sin que nadie se de cuenta. La boca, como un resorte: tensa y apretada mientras escucha, se dispara por sorpresa en una voz estrepitosa cuando considera llegado el momento de imponer su opinion.
