¡Oh, cielos, era uno de esos hombres que leen en vez de contestar!

– Parece que sabe mucho del tema -dijo, abanicándose con el papel de instrucciones para no pensar mucho en el despegue.

– Es mi deber. Estamos contratando ingenieros para el proyecto.

La muchacha se giró y lo miró fijamente.

– Pero es la empresa de ingenieros GKS quien contrata, ¿verdad?

Por su parte, David la miró con un profundo desprecio. ¿Qué tenía esa estúpida mujer que ver con GKS?, pensó.

– ¿Cómo lo sabe?

– Mi prima está casada con el ingeniero que va a llevar el proyecto… Patrick Ward. ¿Lo conoce?

El corazón de David dio un vuelco. Era el colmo que ella fuera a visitar a la gente con la que él pasaba la mayor parte del tiempo en Telama'an. ¡Ni allí iba a poder quitársela de encima!

– Sí, claro que conozco a Patrick y a Lucy.

– Muy bien, les diré que lo he conocido -dijo Claudia, alegre por conseguir uno de sus objetivos-. ¿Cómo se llama?

– David Stirling -admitió, tras una pequeña pausa.

– Yo soy Claudia Cook -replicó, a pesar de no ser preguntada.

Lo miró de reojo y pensó si decidirse a darle la mano o no. Finalmente decidió que no. Ya había sido un enorme triunfo conseguir saber el nombre y, mirando su mandíbula, pensaba que David Stirling no era el tipo de hombre al que pudiera presionársele. Era mejor mantenerse en una conversación normal, mucho más efectivo.

– ¿Entonces es usted ingeniero?

– Más o menos -contestó él, maldiciendo su suerte.

No sólo iba a pasarse dos horas y media con aquella pesada, si no que no iba a poder ponerla en su sitio, como era su deseo. Era muy amigo de Lucy y Patrick, así que no podía decirle que se callara y se metiera en sus propios asuntos. Sin embargo, era difícil creer que hubiera relación entre ellos. Los Ward eran una de las parejas más simpáticas que él conocía, mientras que aquella mujer era una entrometida desagradable.



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