
Claudia pensaba que estar un tiempo al sol y divertirse eran razones suficientes para ir a cualquier lugar, sobre todo después de aquel año horroroso, pero eso no era asunto de David Stirling.
– No lo entiende -añadió dramáticamente-. ¡Estoy en un punto crucial de mi vida! Voy a cumplir treinta años mañana y no puedo seguir con la vida que he llevado hasta ahora. ¡Tengo que darme una oportunidad!
– ¿Qué oportunidad?
– Encontrar a mi media naranja, por supuesto. J.D. está esperándome en el desierto… lo sé. Lo único que tengo que hacer es llegar hasta él.
David hizo una mueca.
– ¿J.D.? Seguramente Lucy ha buscado a alguien con esas iniciales.
– Puede.
– ¿Quién? ¿Jack Davis? Está casado. ¿Jim Denby? No creo. ¡Ah! ¡Justin Darke! -exclamó súbitamente. ¿Cómo no había pensado en él?
– Mis labios están sellados -dijo Claudia, dándose cuenta de repente que en su decisión por molestar a David Stirling corría el riesgo de avergonzar al amigo americano de Lucy.
David notó la vacilación en los ojos de Claudia y sacó sus propias conclusiones. Justin Darke era suficientemente guapo, pero no era el adecuado para una mujer como Claudia Cook, de eso estaba seguro. ¿Sabría lo que Lucy y Claudia había planeado para él? La primera cosa que haría al llegar a Telama'an sería advertir a Justin, aunque había una firmeza en la actitud de Claudia que haría falta más que un consejo de amigo para detenerla.
David hizo un gesto con la cabeza.
– ¡Pobre Justin!
– No sé de qué está hablando -mintió Claudia-. Y, en cualquier caso, si supiera a quién voy a conocer se estropearía todo. Lo único que sé es que voy a una fiesta mañana por la noche, el resto lo dejo en manos del destino.
CAPÍTULO 2
– PARECE que mañana le espera un día muy duro. No sólo tendrá que cumplir treinta años, sino que se habrá de encontrar con su destino -dijo David, con tono sarcástico.
