– Pues que las acompaña un trocito de cordel con un nudo y el mensaje dice «hay pistas por todas partes», o algo así.

– Joder. Sí que es extraño. Son dos hermanos extraños. Uno hipnotizador y el otro recibe cartas anónimas. Sirvió en el ejército, ¿verdad?

– John estuvo en el ejército, sí. ¿Cómo lo sabías?

– Yo lo sé todo, Mac. Es mi oficio.

– Otra cosa curiosa es que nunca habla de eso.

El periodista volvió a mirarle con interés. Cuando algo le interesaba le temblaban levemente los hombros. Miró hacia el televisor.

– ¿No habla nunca del ejército? -inquirió.

– Ni una palabra. Yo le he preguntado un par de veces.

– Ya te digo, Mac, son dos hermanos muy raros. Bebe, bebe, que aún me queda buen dinero tuyo para pagar.

– Eres un cabrón, Jim.

– De tomo y lomo -replicó el periodista sonriendo por segunda vez durante la conversación.

Capítulo 3

– Caballeros y, señoras, naturalmente, gracias por haber acudido tan rápido. Aquí estará el centro de operaciones durante la investigación. Bien, como todos saben…

El director de la policía, Wallace, interrumpió su discurso al abrirse bruscamente la puerta para dar paso a John Rebus, en quien se clavaron todas las miradas. Rebus, incómodo, miró a su alrededor, dirigió una inútil sonrisa de disculpa a su superior y se sentó en la silla más próxima a la puerta.

– Como iba diciendo… -prosiguió el director.

Rebus, restregándose la frente, miró la sala llena de agentes. Sabía lo que diría el viejo, y en aquel momento precisamente lo que menos necesitaba era un discurso de arenga de la vieja escuela. No cabía un alfiler. Muchos de los presentes tenían aspecto cansado, como si ya llevaran mucho tiempo en el caso. Los rostros más despiertos y más atentos eran los de los nuevos, algunos de ellos venidos desde comisarías de fuera de Edimburgo; había dos o tres con libreta y bolígrafo, muy dispuestos a tomar notas, como en sus tiempos de colegiales. Delante de todos, con las piernas cruzadas, vio a dos mujeres muy atentas a Wallace, que ahora estaba en plena filípica, paseando por delante de la pizarra como un personaje de Shakespeare en una mediocre representación escolar.



16 из 171