Entrevisté a varios agentes y ex agentes de la CIA durante el proceso de creación de este libro y su predecesor, La marca del asesino. Deseo expresar mi más sincero agradecimiento a los extraordinarios agentes del Centro de Antiterrorismo de la CIA y el equipo de Irlanda del Norte por responder con infinita paciencia todas las preguntas que pudieron y por proporcionarme valiosísimos datos acerca del trabajo que realizan.

Ion Trewin, de Weidenfeld & Nicolson, en Londres, fue mi compañero de viaje en el Ulster y además me permitió instalarme en su estudio de Highgate. Asimismo me hizo sugerencias inestimables para mejorar el manuscrito, al igual que su ayudante, Rachel Leyshon.

Como siempre, gracias de todo corazón a todos los amigos de ICM, Heather Schroder, Sloan Harris y Jack Horner, al excelente equipo de Random House, Jeanne Tift, Tom Perry, Carol Schneider, Sybil Pincus, Sarah French, Andy Carpenter, Caroline Cunningham, Amy Edelman, Deborah Aiges y Sheryl Stebbins; así como al de Ballantine, Linda Grey, Leona Nevler, Kimberly Hovey, Woody Tracy, Tip Tharp, Jean Fenton, Jenny Smith, Jocelyn Schmidt y George Fisher.

Y un agradecimiento muy especial a Wanda Chappell por su ayuda y apoyo. La echaremos mucho de menos.

Y por último, decir que nada de todo esto habría sido posible sin la amistad, el respaldo y el entusiasmo de tres personas extraordinarias: mi agente, Esther Newberg, el brillante autor de esta edición, Daniel Menaker, y mi editora, Ann Godoff. Sois los mejores.

Prólogo

El reciente período de violencia en Irlanda del Norte, conocido por The Troubles, estalló en agosto de 1969. A grandes rasgos, se trata de un conflicto entre los republicanos, predominantemente católicos, que desean ver el norte unido a la República de Irlanda, y los unionistas o lealistas, predominantemente protestantes, que desean conservar la unión entre el Ulster y el Reino Unido.



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