Murales de talante belicoso se ciernen sobre Whiterock Road en dirección a las verdes colinas del cementerio municipal, donde muchos hombres de Ballymurphy yacen sepultados bajo sencillas lápidas. Hacia el norte, al otro lado de Springfield Road, un enorme cuartel militar que alberga también una comisaría de policía se erige solitario como una fortaleza asediada en territorio enemigo, lo cual es cierto. Los forasteros no son bienvenidos en el Murph, ni siquiera los forasteros católicos. Los soldados británicos no pisan el barrio sin sus furgones blindados, llamados sarracenos, «cerdos» para los habitantes de Ballymurphy.

Oveja Negra no tenía intención de acercarse siquiera a Ballymurphy; se dirigía al este, hacia la sede central del Sinn Fein, el brazo político del IRA, situada en Falls Road 51-55. Mientras seguía caminando por Falls Road, las agujas de la catedral de san Pedro aparecieron a su izquierda. Tres soldados británicos cruzaban la fea plaza asfaltada que se abría a los pies de la catedral, ora deteniéndose para observar algo por la mira de infrarrojos del rifle, ora girando sobre sus talones para comprobar si los seguía alguien. «No hables con ellos -le habían advertido sus supervisores-. Ni los mires siquiera. Si los miras, sabrán que eres un forastero.» Oveja Negra mantuvo las manos en los bolsillos y la mirada clavada en el suelo.

Al cabo de unos instantes entró en Dunville Park y se sentó en un banco. Pese a la lluvia, varios escolares jugaban al fútbol a la tenue luz de las farolas. Un grupo de mujeres, a juzgar por su aspecto madres y hermanas mayores, seguían el partido con atención desde las líneas imaginaras. Una pareja de soldados británicos cruzó por el centro del campo, pero los chicos siguieron jugando a su alrededor como si fueran invisibles. Oveja Negra metió la mano en el bolsillo del chubasquero y sacó el tabaco, un paquete de diez Benson & Hedges, ideal para la economía siempre precaria de la clase trabajadora de West Belfast. Encendió uno y se guardó de nuevo el paquete, rozando de paso la culata de la Walther automática.



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