
A ella le pareció una réplica muy ingeniosa, aunque no estaba segura de haberla entendido del todo. Sin cita y sin prescripción, no podía hacer nada por él. Lo sentía mucho.
– Espere para sentirlo.
Lo sentiría cuando él hubiera acabado de hablar, anunció Paul, antes de preguntar con voz autoritaria si esa clínica era la del doctor Bresnik. La recepcionista asintió con la cabeza. El le explicó en el mismo tono que en el seno de ese establecimiento era donde los sesenta colaboradores de su estudio de arquitectura se hacían un reconocimiento médico anual, traían sus hijos al mundo, y llevaban a sus retoños a que los vacunaran y les curaran resfriados, gripes, anginas y otras porquerías.
Sin hacer ninguna pausa, siguió explicándole que todos esos amables pacientes y, sin embargo, clientes de esa institución médica, dependían del energúmeno que tenía delante, así como del señor que estaba sentado con aire de desamparo en el sillón de enfrente.
– Así que, señorita, o el doctor Bresloquesea se ocupa de mi socio ahora mismo, o le aseguro que ni uno solo de ellos vuelve a pisar el felpudo de su suntuosa clínica ni siquiera para que le pongan un parche.
Una hora más tarde, Arthur, acompañado de Paul, empezaba a someterse a un chequeo completo. Después de un electrocardiograma realizado en estado de actividad (le hicieron pedalear en una bicicleta estática con montones de electrodos pegados al pecho), le sacaron sangre. Un médico le hizo después unos tests neurológicos (le pidieron que levantara una pierna -con los ojos abiertos y con los ojos cerrados-, le golpearon con un martillito en los codos, las rodillas y la barbilla, y hasta le arañaron la planta de los pies con una aguja). Por último, presionados por Paul, aceptaron hacerle un escáner. La sala donde se llevaba a cabo estaba dividida por un tabique de cristal. En un lado se encontraba la impresionante máquina cilíndrica, hueca en el centro para permitir la entrada total del paciente (por eso se la comparaba con un gigantesco sarcófago); en el otro lado había montones de tableros de mandos y monitores unidos por gruesos haces de cables negros.
