
Pero en ese momento Kat no podía. Le había costado demasiado comenzar y ya no podía detenerse.
– Sé que no es asunto mío. Es posible que pienses que soy una entrometida, un fastidio. Tienes todo el derecho del mundo a educar a tus hijas como quieras, pero, Mick, necesitan atención, interés. Y deben tener una guía. Al menos deberías acordarte de darle dinero a Noel para comprar comida…
– Kathryn…
– Noel le dijo a Angie que una chica no puede quedarse embarazada la primera vez. ¡Es increíble! No saben nada de la vida y se están dando información equivocada.
– Kathryn…
– Comprendo que tengas que hacer barcos para ganarte la vida, pero ¿sería tan desastroso para la industria naviera si dejaras de construir algunos para dedicarles ese tiempo a tus hijas? Sé que el dolor por la pérdida de un ser amado no es fácil de sobrellevar; sé que June fue maravillosa, pero tus hijas están vivas. Angie sólo se pone tus camisas…
– ¡Kat!
– ¡Son demasiado jóvenes para cargar con la responsabilidad de toda la casa! Por favor, no te enfades, pero…
– No estoy enfadado…
Hubo un momento de silencio, luego Kat dijo:
– Por supuesto que lo estás. Y no te culpo.
– No.
Siguió otro momento de silencio.
– Deberías estarlo.
– No lo estoy. Por un lado me siento como un muchacho al que se reprende con severidad, pero por otro creo que me lo merezco. En parte me parece también divertido.
– ¿Divertido?
Mick asintió.
– Mis hijas, esos angelitos, esos seres a los que quiero más que a nada en este mundo te han… tomado el pelo.
– ¿Qué dices?
– Es evidente que te has formado de mí una opinión deplorable como padre. Pero, ¿podrías esperar hasta que hayas entrado en mi casa para juzgarme? Sólo unos minutos. No tardaré mucho en demostrarte que, quizá, hay otra versión de las cosas.
