Llevaba otra media docena de herramientas en la mochila, pero hasta entonces ninguna le había servido de nada. Y la mochila pesaba una tonelada. El cielo estaba cada vez más negro y un trueno retumbó a tan corta distancia que la tierra tembló. O quizá fuera ella la que estaba temblando. Una mujer cuerda, se dijo, renunciaría.

Desgraciadamente, Rebecca nunca había sido capaz de renunciar a algo que le importara.

Algunos decían que era cabezota hasta la imprudencia. Pero Rebecca prefería pensar que se parecía a su madre, Kate, que siempre había tenido el valor y la voluntad necesarios para hacer lo que tenía que hacer.

Y aquello era algo que Rebecca tenía que hacer. Por supuesto, había otras personas intentando librar a su hermano de la acusación de asesinato de Mónica Malone. Pero no habían conseguido nada hasta entonces. Y no había nadie, aparte de la familia, que creyera realmente en la inocencia de Jake.

Rebecca apretó los labios con resolución y volvió a rodear la casa. Tenía que haber alguna forma de entrar. Y ella iba a encontrarla.

Una fuerte ráfaga de viento sacudió su pelo. Cuando levantó la mano para apartarlo de su rostro, advirtió los reflejos dorados que lanzaba el brazalete que llevaba en la muñeca. Aquel brazalete era de su madre, no de ella, y desencadenó en la mente de Rebecca docenas de recuerdos traumáticos y turbulentos.

Hasta hacía muy poco, todo el mundo creía que su madre había muerto en un accidente de avión. Nadie sabía que había tenido que enfrentarse a un secuestrador, había sobrevivido al accidente y había permanecido escondida en la jungla durante meses. A Rebecca todavía se le encogía el corazón cuando recordaba las lágrimas, el miedo y el amor que habían teñido su reciente reencuentro con su madre. Rebecca se había puesto aquel brazalete el día de la desaparición de Kate; después de que cada miembro de la familia hubiera recibido el dije del brazalete que representaba su nacimiento, atendiendo a la voluntad expresada por Kate en el testamento, Rebecca le había añadido sus propios colgantes.



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