– Mario, déjame hacerte dos preguntas. -Y apoyó la cabeza entre las manos-. Chico, ¿por qué te metiste a policía? Dímelo de una vez, anda.

El Conde miró los ojos del Viejo como si no hubiera entendido algo. Sabía que lograba desconcertarlo con su mezcla de despreocupación y eficacia y le gustaba disfrutar aquella mínima superioridad.

– No lo sé, jefe. Hace doce años que lo estoy investigando y todavía no sé por qué. ¿Y la otra pregunta?

El mayor se puso de pie y rodeó el buró. Alisó la camisa de su uniforme, una chaqueta con charreteras y grados que parecía recién salida de la tintorería. Miró los zapatos, el pantalón, la camisa y la cara del teniente.

– Ya que eres policía, ¿cuándo te vas a vestir como un policía?, ¿eh? ¿Y por qué no te afeitas bien? Mira eso, parece que estás enfermo.

– Fueron tres preguntas, mayor. ¿Quiere tres respuestas?

El Viejo sonrió y negó con la cabeza.

– No, quiero que encuentres a Morín. Total, a mí no me interesa por qué te metiste a policía y menos por qué no te quitas ese pantalón desteñido. Lo que me importa es que esto sea rápido. No me gusta que me estén presionando los ministros -dijo, y devolvió sin deseos el saludo militar y regresó a su buró para ver salir al teniente Mario Conde.

ASUNTO: DESAPARICIÓN

Denunciante: Tamara Valdemira Méndez

Dirección particular: Santa Catalina, N.° 1187, Santos Suárez, Ciudad Habana

Carnet de Identidad: 56071000623

Ocupación: Estomatóloga

Generales del caso: A las 21:35 horas del jueves 1 de enero de 1989 se presenta en esta Estación la Denunciante para notificar la desaparición del ciudadano Rafael Morín Rodríguez, esposo de la Denunciante y vecino de la dirección arriba citada, carnet de identidad 52112300565, y de señas particulares piel blanca, pelo castaño claro, ojos azules, estatura aproximada 1,80 cm.



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