

Federico Moccia
Perdona Pero Quiero Casarme Contigo
Segunda parte de Perdona si te llamo amor
A mis amigos. Casados o no.
Y a todos los que están pensando en hacerlo.
Ti sposerò perché
mi sai comprendere
e nessuno lo sa jare come te.
Ti sposerò perché
ti piace ridere
e sei mezza matta proprio come me.
Ti sposerò perciò
ci puoi scommettere
quando un Giòrno quando io ti troverò.
Eros Ramazzotti, Ti sposerò perché
Uno
«Te quiero.»
Casi le gustaría pronunciarlo en silencio, susurrarlo. En cambio, Alex se limita a sonreírle y a mirarla. Duerme despreocupada envuelta entre las sábanas. Dulce, suave, sensual, con una ligera mueca de enojo en la boca, con los labios entreabiertos que todavía saben a amor. Su amor. Su gran amor. Se detiene, se yergue. Una duda. ¿Alguna vez te ha gustado otro, Niki? Alex permanece absorto, en silencio, inmóvil, se aparta un poco de ella como si pretendiese enfocarla. Sonríe. No, no es posible. ¿Qué estoy diciendo? A Niki le gusta otro… Eso es imposible. Pero de nuevo lo asalta la duda, una penumbra breve, un espacio de la vida al que él no ha tenido acceso. Y su frágil seguridad se deshace en un abrir y cerrar de ojos, como un helado en manos de alguien resuelto a hacer dieta un día de mediados de agosto, en la playa.
Ha pasado ya un año desde que regresaron de aquel faro, de la Isla Azul, de la espléndida isla de los enamorados.
