
Volvió a girarse sobre sí misma, instintivamente, su mano buscó alcanzando su pistola. Ahora, definitivamente, había oído algo.
– Sé que estás ahí – dijo con un desafío en la voz que no estaba segura de sentir. – Enseña tu cara o quédate ahí como un cobarde.
Se oyó un crujido, y entonces un hombre salió de entre los árboles. Iba vestido completamente de negro, desde su camisa hasta las puntas de sus botas, incluso su pelo era negro. Era alto, y con unos hombros muy anchos. Era el hombre de aspecto más peligroso que Caroline había visto en su vida. Y tenía una pistola que apuntaba directamente a su corazón.
CAPITULO 2
pug-na-cious (adjetivo). Dispuesto a luchar, dado al combate, luchador.
Puedo ser luchador (pugnacious) cuando estoy en apuros.
Del diccionario personal de Caroline Trent
Blake Ravenscroft no estaba seguro del aspecto que él había pensado que tendría la mujer, pero ciertamente no era éste. Había pensado que parecería dulce, tímida, manipuladora. En cambio, ella permaneció en pie, mantuvo sus hombros rectos y lo miró fijamente a los ojos.
Y tenía la boca más fascinante que jamás había visto. No sabía como describirla, excepto que su labio superior se arqueaba de la forma más deliciosa y…
– ¿Cree que existe la posibilidad de que apunte con la pistola hacia otra parte?
Blake despertó bruscamente de su sueño, horrorizado por su falta de concentración.
– ¿Le gustaría eso, verdad?
– Pues si, en efecto, les tengo un poco de manía, ¿sabe?, no entiendo muy bien las armas, precisamente; son buenas para algunos fines, supongo que para cazar y eso, pero no disfruto especialmente cuando me apuntan directamente a mí, y…
