
– Estoy de acuerdo contigo, Tom. Cuando Logan se entere del problema, empezará a proponer a cada uno de los hijos de sus amigos.
– Ningún escocés será un buen marido para Philippa -repuso Tom Bolton, sacudiendo la cabeza- Ella está demasiado fascinada con la corte del rey Enrique. Es más inglesa que tú, si eso es posible, mi adorada prima.
– Es cierto, primito. Por eso te ruego que me ayudes a encontrarle una nueva pareja. Sabes cuan obstinado puede ser Logan cuando se le mete una idea en la cabeza.
– Hay que impedir que tu valiente escocés se entrometa en esta cuestión. No temas, sé cómo manejar a Logan Hepburn.
– Lo sé, Tom -rió Rosamund- y también sé que Logan se enfadaría si se enterara de esta desgracia.
– Bien, ten la certeza de que no le diré nada -dijo guiñándole un ojo-. Mientras tanto, ¿qué podemos esperar de la reina además de sus bien intencionadas promesas de buscarle otro candidato? Yo no dejaría el asunto en sus manos, prima.
– Comparto tu opinión. Sin embargo, creo que si traemos a Philippa de vuelta a casa, la situación será aun más difícil de resolver. A menos que la reina decida enviarla a Friarsgate, deberíamos dejarla donde está. Ya no es una niña: tiene que aprender a enfrentar las dificultades que se le irán presentando en la vida. Ciertamente, esta no será la última desilusión que sufra. La futura dama de Friarsgate debe ser una mujer fuerte y capaz de defender sus tierras.
