
Llegaron a las escaleras de la casa. La luna era un globo de blancura fantasmagórica que se reflejaba en las olas del mar. Su luz plateada iluminaba todo lo que Nicole necesitaba ver… salvo a Mitch.
Cuando se giró para mirarlo, estaba de espaldas al mar, con el rostro oculto por las sombras. En ese instante, le pareció muy cercano. Podía sentir la intensidad de su mirada y, aunque no distinguiera su expresión, el pulso se le aceleró repentinamente.
– No sé, Mitch. Necesito tiempo para pensarlo. No me opongo a que pasemos tiempo juntos. De hecho, es conveniente y necesario. Me gustaría pensar que podemos hablarnos con absoluta franqueza, llegar a entendernos. Pero la idea del matrimonio…
– ¿Te parece exagerada?
Ella asintió.
– Sí.
Él se rascó el mentón.
– ¿Demasiado anticuada? ¿Demasiado inviable? ¿Demasiado… cursi?
– Sí.
– De modo que quieres olvidar el asunto del matrimonio. Al menos, por ahora.
– Sí.
– De acuerdo. Pero que sepas que eres libre de sacarlo de nuevo a colación si cambias de parecer.
– Muy bien. No lo haré, pero gracias -dado que la conversación parecía zanjada, Nicole dio un paso hacia las escaleras… pero Mitch le agarró de repente la muñeca.
Ella ladeó la cabeza, suponiendo que quería decirle algo más. Con suavidad, él le soltó la mano. Tierna, cuidadosamente, alzó las suyas para enmarcar el rostro de Nicole, cuyo cerebro la previno de que deseaba besarla. No podía creerlo. Pero no se resistió.
Notó cómo los dedos de Mitch se introducían entre las hebras de su cabello con la suavidad de una pluma. Su boca sabía cálida, dulce, evocadoramente sugestiva. Su piel tenía la fragancia del aire salado, mezclada con un aroma limpio y masculino.
Nicole notó un agradable hormigueo, una sensación cada vez más intensa… Mitch la afectaba de un modo extraño. No había otra explicación. Pero cuando alzó las manos para alejarlo de sí, sus dedos acabaron deslizándose por su cintura. Abrió la boca para anunciar que estaban cometiendo una tontería, y de pronto sintió la lengua de él entre sus labios, avanzando, moviéndose, enredándose con la suya.
