Linda Howard


Prisionera

Capítulo 1

1871, Territorio de Arizona


Alguien había estado siguiéndolo durante la mayor parte del día. Lo sabía porque había visto un revelador destello de luz en la distancia cuando paró a comer a mediodía y, aunque sólo había sido un brillante parpadeo que duró únicamente un segundo, fue suficiente para ponerlo sobre aviso. Quizá se tratara del reflejo del sol sobre una hebilla o una resplandeciente espuela. En todo caso, quienquiera que le siguiera había cometido un error que le había hecho perder la ventaja del factor sorpresa.

Aun así, Rafe McCay había permanecido impasible y continuó cabalgando como si no se dirigiera a ninguna parte en especial y dispusiera de todo el tiempo del mundo para llegar a su destino. Pronto oscurecería, y había decidido que lo mejor sería descubrir quién andaba tras él antes de preparar el campamento para pasar la noche. Según sus cálculos, el hombre que le seguía quedaría al descubierto en aquel largo camino bordeado de árboles en breves momentos. Sacó el catalejo de su alforja y se ocultó bajo la sombra de un gran pino, asegurándose así de que ningún reflejo pudiera delatarlo. Enfocó el catalejo hacia el tramo del camino donde calculaba que localizaría a su perseguidor y enseguida lo avistó; se trataba de un jinete sobre un caballo marrón oscuro con la parte inferior de la pata derecha delantera de color blanco. Hacía avanzar al animal a un ritmo lento y se inclinaba sobre la silla para poder examinar el suelo en busca de huellas.

McCay había pasado por allí actuando del mismo modo aproximadamente una hora antes. A pesar de que no conseguía ver con claridad el rostro del jinete, había algo en él que le resultaba familiar, así que mantuvo el catalejo enfocado hacia la lejana figura intentando hacer memoria.



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