Lo vio de nuevo en su pensamiento, alto y fuerte, con un físico musculoso y pensó que la mujer que le llamara la atención tendría que ser más que bonita. Se sintió segura de que sólo una mujer muy hermosa lograría que Grant Harrington la mirara por segunda vez.

Se sintió tentada a levantarse de la cama para contemplar su rostro delicado en el espejo. Después recordó lo que le esperaba mañana y se preguntó por qué tenía que tener tanto interés en ser hermosa.

¡Al diablo con Grant Harrington! pensó. Ya con caminar derecha sería suficiente… ¡Oh, llega pronto, mañana!

Capítulo 2

Se advertía una gran felicidad en la joven parada junto a sus maletas en el exterior de la estación de ferrocarril de Marchworth, esperando un taxi aquel jueves. Se encontraba casi al final de su viaje y le había costado trabajo no demostrar a todos la felicidad que sentía. Le había resultado difícil no sonreír a la gente, conteniéndose, pensando que se pudiera malinterpretar esa sonrisa.

Muchos la habían mirado con admiración, pero no estaba interesada en responder a sus insinuaciones. Más adelante, quizá se permitiera coquetear un poco. Recordó que era poca la experiencia que tenía en ese sentido, pero por ahora todo lo que quería era llegar a su casa; regresar con su padre.

Tuvo que contener la sonrisa cuando el conductor del taxi que se paró a su lado le preguntó.

– ¿Adonde la llevo querida?

Devon le dio la dirección y dejó escapar una carcajada por primera vez en años, al escuchar su respuesta.

– ¡Con una sonrisa así la llevaré gratis a donde quiera! Claro que no lo decía en serio, pero su comentario le hizo aumentar más la sensación de mareo que sentía; quizá el estar borracha fuera algo similar, pensó mientras abría la bolsa de mano que traía y sacaba los zapatos que significaban tanto para ella. ¡Sus primeros zapatos de tacón alto!



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