
"Antes, permítanme advertirles que no intenten tomar notas, aunque hayan conseguido ocultar lápices o plumas al control de Seguridad. Lo que escriban será estrictamente de memoria. Todos tendrán una copia del Código de Seguridad con las últimas adiciones, así como un panfleto referido especialmente a las normas para el Proyecto Brooklyn. Las hojas que acaban de recibir les proporcionan los datos necesarios para sus historias; contienen también sugerencias en cuanto a tratamiento y presentación. Aparte de eso —y mientras se mantengan dentro del marco de los documentos mencionados— son ustedes enteramente libres para escribir con sus diversos y originales estilos. La prensa, damas y caballeros, ha de permanecer intacta e incontaminada por el control del gobierno. ¿Alguna pregunta?
Los doce reporteros miraban al suelo. Cinco de ellos empezaron a leer sus hojas. El papel crujía ruidosamente.
—¿Qué? ¿No hay preguntas? Seguramente tienen que tener más interés en un proyecto que ha abierto la última frontera posible, la cuarta dimensión el tiempo. Vamos son los representantes de la curiosidad de la nación deben querer hacer alguna pregunta. Bradley, usted parece tener alguna duda. ¿Qué le preocupa? Le aseguro, Bradley, que no muerdo.
Todos rieron y se miraron sonriendo.
Bradley se incorporó y miró a la cortina.
—¿Por qué tiene que ser tan gruesa? No me interesa en lo más mínimo averiguar cómo funciona el cronar, pero desde aquí todo lo que vemos es una imagen gris y borrosa de unos hombres que arrastran aparatos. ¿Y por qué tiene una sola manecilla el reloj?
—Buena pregunta —dijo el secretario. Su nariz pareció brillar—. Muy buena pregunta. Primero, el reloj tiene una sola aguja porque, después de todo, Bradley, este es un experimento sobre el tiempo, y Seguridad cree que la hora del experimento en sí puede, por alguna lamentable combinación de escape de información y correlación con el extranjero… en suma, que podría exponerse alguna clave innecesariamente.
