
El tic—tac del reloj se hizo más sonoro. La manecilla estaba a sólo un cuarto de arco del punto rojo. Abajo, en el suelo del inmenso laboratorio, había cesado toda actividad. Los hombres, aparentemente diminutos, se habían agrupado alrededor de dos grandes esferas de metal reluciente que se apoyaban una en la otra. La mayor parte estaban contemplando intensamente diales y tableros de mandos; unos cuantos, habiendo terminado su tarea, charlaban con el círculo de guardas de Seguridad uniformados de negro.
—Estamos casi listos para comenzar la Operación Periscopio. Operación Periscopio, por supuesto, porque en cierto sentido estamos extendiendo un periscopio hacia el pasado, un periscopio que tomará fotografías y registrará hechos de diversos períodos comprendidos entre 15 mil años y 4 mil millones de años atrás. Creímos que en vista de las diversas circunstancias críticas que concurren en este experimento, internacionales, científicas…, habría sido más apropiado el nombre de Operación Encrucijada. Desgraciadamente, ese título ha sido… ocupado ya.
Todos trataron de parecer tan ignorantes en cuanto a la naturaleza del otro experimento como podían permitirlo años de contemplar bibliotecas cerradas con llave.
—No importa. Les daré ahora unos datos sobre la práctica del cronar, permitidos por la Seguridad del Proyecto Brooklyn. ¿Sí, Bradley?
Bradley se incorporó.
—Me preguntaba… Sabemos que hubo un proyecto Manhattan, un proyecto Long Island, un proyecto Westchester y ahora está el proyecto Brooklyn. ¿Ha existido alguna vez un proyecto Bronx? Yo soy de ahí; ya sabe usted, orgullo cívico.
—Bien. Es comprensible. Sin embargo, si existe un proyecto Bronx puede estar seguro de que hasta que su tarea haya sido completada con éxito, los únicos individuos que no perteneciendo al proyecto estén enterados de su existencia serán el Presidente y el Ministro de Seguridad. Si —si, digo— existiera tal institución, el mundo lo sabría de la misma manera sorprendentemente repentina en que se enteró del proyecto Westchester. No creo que el mundo se olvide pronto de aquello.
