
Arkadi y Boris Strugatski
QUE DIFÍCIL ES SER DIOS
Aquellos fueron días en los que aprendí lo que es sufrir, lo que es sentir vergüenza, lo que es la desesperación.
Debo advertirle lo siguiente: para cumplir esta misión irá usted armado con el fin de infundir más respeto. Pero en ningún caso se le permitirá hacer uso de sus armas, sean cuales sean las circunstancias. ¿Ha comprendido?
Título original: Trudno Byt Bogom
Traducción: A.M. García y D. Santos ©
1964 by Arkadi y Boris Strugatski © 1975
Ediciones Acervo Julio Verne 5 — Barcelona
ISBN 84-7002-187-7
Edición digital de Paslical R6 07/02
Prólogo
Anka llevaba una ballesta hecha por ella misma, con la caja de plástico negro y la cuerda de acero al cromo, que se montaba por medio de una silenciosa palanca. Antón no admitía innovaciones en estas cosas: su artefacto bélico era sólido, como el del mariscal Totz, es decir el rey Pisa I; estaba guarnecido con cobre negro, y tenía una ruedecilla a la que iba arrollado un cordón de nervio de toro. Pashka iba armado con una escopeta de aire comprimido, porque decía que las ballestas eran armas propias de la infancia de la humanidad; en realidad, si no tenía ballesta era debido a que era un vago, no poseía aptitudes para el oficio de carpintero, y ni siquiera había intentado fabricar una.
Atracaron en la orilla norte, donde el terreno, de amarilla arena, formaba un corte vertical por el que asomaban las raíces de unos pinos rectos como mástiles. Anka soltó el timón y miró a su alrededor. El sol despuntaba ya por encima del bosque, y todo a su alrededor era celeste, verde y amarillo. Celeste era la niebla que cubría el lago; verdeoscuros los pinos; amarilla la playa que se veía enfrente. Y por sobre todo ello dominaba un cielo claro, azul, casi blanco.
