
Carlos Castaneda
Relatos De Poder
Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente.
SAN JUAN DE LA CRUZ, Dichos de luz y amor
Primera Parte UN TESTIGO DE ACTOS DE PODER
CITA CON EL CONOCIMIENTO
Llevaba yo varios meses sin ver a don Juan. Era el otoño de 1971. Tuve la certeza de que se encontraba en casa de don Genaro, en el México central, y realicé los preparativos necesarios para un viaje de seis o siete días. Al segundo día, obedeciendo a un impulso, me detuve al mediar la tarde en la casa de don Juan en Sonora. Estacioné el coche y caminé una corta distancia hasta la casa misma. Para mi sorpresa, lo encontré allí.
– ¡Don Juan! No esperaba hallarlo aquí -dije.
Echó a reír, deleitado por mi asombro. Estaba sentado en un cajón de leche vacío, junto a la puerta delantera. Al parecer me aguardaba. Había un aire de hazaña cumplida en la desenvoltura con que me saludó. Quitándose el sombrero, lo agitó cómicamente en florido gesto. Se lo puso de nuevo y me hizo un saludo militar. Se hallaba reclinado en la pared, a horcajadas en el cajón como sobre una silla de montar.
– Siéntate, siéntate -dijo en tono jovial-. Qué gusto me da que estés otra vez por aquí.
– Ya me estaba yendo hasta Oaxaca a buscarlo, don Juan -dije-. Y luego habría tenido que regresar a Los ángeles. El hallarlo aquí me ahorra días y días de manejar.
– De todos modos me habrías encontrado -dijo él en tono misterioso-, pero digamos que me debes los seis días que hubieras tardado en llegar allá, días que deberías emplear en algo más interesante que andar correteando en tu carro.
