Había algo cautivante en la sonrisa de don Juan. Su calidez era contagiosa.

– ¿Y dónde están los instrumentos? -preguntó, haciendo un gesto de escribir a mano.

Le dije que los había dejado en el coche; él respondió que sin ellos me veía extraño y me hizo ir a traerlos.

– Acabo de escribir un libro -dije.

Fijó en mí una mirada larga y peculiar que me dio comezón en la boca del estómago. Era como si empujase mi parte media con un objeta suave. Sentí que me iba a poner mal, pero entonces don Juan miró para otro lado y recobré mi primera sensación de bienestar.

Quise hablar de mi libro, pero él indicó con un gesto que no quería oír nada sobre el tema. Sonrió. Desbordaba ligereza y encanto, e inmediatamente me envolvió en una larga conversación acerca de personas y de sucesos actuales. Al cabo de un buen rato logré por fin desviar la conversación hacia el tópico de mi interés. Empecé mencionando que, al revisar mis antiguas notas, me di cuenta de que él me había estado dando, desde el principio de nuestra asociación, una descripción detallada del mundo de los brujos. A la luz de lo que me dijo en aquellas etapas, comencé a poner en tela de juicio el papel de las plantas alucinógenas.

– ¿Por qué me hizo usted tomar tantas veces esas plantas de poder? -pregunté.

Rió y musitó, en voz muy suave:

– Porque eres un idiota.

Lo oí perfectamente, pero quise cerciorarme y fingí no haber entendido.

– ¿Cómo dijo? -inquirí.

– Tú sabes lo que dije -replicó, y se puso en pie.

Al pasar junto a mí me golpeó la cabeza con un dedo.

– Eres un poco lento -dijo-. Y no había otra forma de sacudirte.

– ¿De modo que nada de eso era absolutamente necesario? -pregunté.

– Lo era, en tu caso. Pero hay otros tipos de gente que no parecen necesitarlas.

Se quedó parado junto a mí, la vista fija en la copa de los matorrales al lado izquierdo de su casa; luego volvió a sentarse y habló de Eligio, su otro aprendiz. Dijo que Eligio había tomado plantas psicotrópicas una sola vez desde el inicio del aprendizaje, pero no obstante se hallaba, quizás, incluso más adelantado que yo.



2 из 284