

Philip Kerr
Réquiem Alemán
Berlín Noir 03
Título original: Berlin Noir. A German Requiem
Traducción cedida por: Random House Mondadori
© 1991. Philip Kerr
© de la traducción: 2001. Isabel Merino
***
No es lo que construyeron. Es lo que destruyeron.
No son las casas. Son los espacios entre las casas.
No son las calles que existen. Son las calles que ya no existen.
No son tus recuerdos lo que te persigue.
No es lo que has anotado.
Es lo que has olvidado, lo que debes olvidar.
Lo que debes seguir olvidando toda tu vida.
De «Un réquiem alemán»,
de James Fenton
Primera parte
Berlín, 1947En estos tiempos, si eres alemán, pasas tu tiempo en el Purgatorio antes de morir, sufriendo en la tierra por todos los pecados cometidos por tu país, de los que no se ha arrepentido y por los que no ha sido castigado, hasta el día en que, con la ayuda de las preces de las potencias -bien, al menos de tres de ellas-, Alemania quede finalmente purificada.
Porque ahora vivimos en el miedo. Sobre todo es miedo a los ivanes, igualado sólo por el terror casi universal a las enfermedades venéreas, que se han convertido en algo muy parecido a una epidemia, aunque suele pensarse que ambas aflicciones son sinónimas.
1
Era un día frío y hermoso. De esa clase que se aprecia mejor si tienes un fuego que avivar y un perro al que acariciar. Yo no tenía ninguna de las dos cosas, además tampoco había combustible alguno y nunca me han gustado mucho los perros. Pero gracias al edredón en que me había envuelto las piernas, no tenía frío y justo empezaba a felicitarme por poder trabajar en casa -con la sala haciendo las veces de despacho- cuando alguien llamó a lo que pasaba por ser la puerta principal.
