
Para el ordenador maestro del planeta Armonía, la duración sería mera duración. No sentiría ansiedad. No contaría los días. Pondría una alarma para anunciarse la fecha más próxima de posible regreso. Una vez que la Basílica despegara, y mientras no sonara esa alarma, el ordenador maestro del planeta Armonía no pensaría más en la nave estelar.
Pero el ordenador maestro de la nave estelar Basílica sí pensaría en ella. Y ya estaba trazando planes para cumplir todas sus misiones.
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SI DESPIERTO ANTES DE MORIR
1. PELEA CON DIOS
Vasadka: el lugar donde los humanos hollaron por primera vez el planeta que llamaron Armonía. Sus naves estelares se posaron en tierra; el primer colono desembarcó y plantó cereales en la fecunda tierra que se hallaba al sur de la zona de aterrizaje. Con el tiempo todos los colonos descendieron de las naves, siguieron viaje, se alejaron de allí.
Las naves abandonadas se habrían oxidado, deteriorado, estropeado. Pero los humanos que llegaron a ese lugar tenían visión de futuro. Es posible que alguna vez nuestros descendientes quieran estas naves, dijeron. Así que encerraron la zona de aterrizaje en un campo de éxtasis. Las naves no recibirían polvo, ni lluvia ni condensación, ni la luz del sol ni la radiación ultravioleta. El oxígeno, el más corrosivo de los venenos, fue eliminado de la atmósfera interior de la cúpula. El ordenador maestro del planeta Armonía —al que los descendientes de esos primeros colonos llamaron Alma Suprema— mantuvo a todos los humanos alejados de la gran isla donde habían descendido las naves. Dentro de esa burbuja protectora, las naves estelares aguardaron cuarenta millones de años.
