
Pensó que era algo más que un payaso encantador. Daba esa imagen de cara al exterior, pero detrás se escondía un hombre distinto que mantenía a los demás alejados de su realidad. Intrigada, Ferne se preguntó si le resultaría fácil atravesar sus defensas.
Y entonces él le proporcionó la respuesta.
Al ver que ella lo observaba, cerró los ojos, impidiéndole todo acceso.
CAPÍTULO 2
DE PRONTO, volvió a abrir los ojos, dando signos de que la tensión había desaparecido. Era como si ese momento no hubiese pasado. Empezó a hablar como si nada.
– Te estás poniendo muy filosófica.
– Lo siento -dijo ella.
– ¿Te referías a ti misma cuando dijiste que todos vivimos negándonos a admitir la verdad?
– Bueno, supongo que sabía que había otra mujer detrás de él y tenía que haberme dado cuenta de que acabaría rindiéndose a sus halagos,por mucho que me hubiese dicho a mí unas horas antes. Pero me sorprendió un poco encontrármelos juntos cuando fui a verlo al teatro tras la actuación.
– ¿Y qué estaban haciendo… o no hace falta que lo pregunte?
– No hace falta que lo preguntes. Estaban sobre el escenario, echados sobre la tumba de Cleopatra, ajenos a todo. Ella le estaba diciendo: «¡Oh, en verdad eres Marco Antonio… el gran héroe!».
– Y supongo que estaban… seinterrumpió Dante con delicadeza- ¿desnudos?
– Bueno, él todavía llevaba puesta la túnica, pero a todas luces era como si lo estuviese.
– ¿Y qué hiciste? -preguntó él, fascinado-. No te alejaste de allí llorando. No te pega. Te acercaste y le diste un mamporro.
– Ni una cosa ni la otra. Casi no me atrevo a contártelo.
– ¿Hemos llegado al punto en el que eres vulgar y sin principios? -preguntó él, esperanzado.
