
– Por cierto -dije, poniendo mi mejor acento de rubia sin aliento-. Los Werewolves están cerca. Los vampiros arribaron cinco minutos antes. Gótico, puf. Yo y mis amigos, lo intentamos una vez, pero cuando teñí mi pelo negro, se puso verde.
– Eso es, uh.
– ¡Verde! ¿Puedes creerlo? ¿Y la ropa que querían que nos pusiéramos? Totalmente increíble. Así pues, Chase dijo, ¿y qué hay acerca de los werewolves? Él oyó acerca de este grupo en Miami, entonces les hablamos y ellos dijeron que los vampiros ya no estaban. Los Werewolves eran la nueva sensación. Chase y yo fuimos a verlos, y tenían estos trajes, piel y dientes y esa basura, y nosotros nos pusimos esas cosas, hicimos reventar las píldoras y rápidamente éramos werewolves.
– ¿Uh, realmente? – dijo él, sus ojos lanzándose a buscar una ruta de escape-. Bien, estoy seguro.
– Podíamos correr y saltar y aullar, y salimos a cazar, y uno de los tipos agarró un conejo, y, bueno, sé que esto parece extraño, pero teníamos tanta hambre y el olor de la sangre.
– Podrías perdonarme – interrumpió el hombre-. Tengo que usar los servicios.
– Seguro. Te ves un poco verde. Probablemente mareado. Mi amigo Tabby tiene ese mal. Espero que te sientas mejor, porque yo iba a preguntarte si querías venir conmigo esta noche. El grupo de werewolfs estará en Pittsburgh. Habrá un Gran Aullido esta noche. Me encontraré con Chase allí. Él es algo así como mi novio, tú sabes, y es realmente adorable. Creo que te gustaría.
El hombre masculló algo y se movió en el pasillo más rápido de lo que uno pensaría posible para un tipo que parecía no haber excedido la velocidad de paseo desde la escuela secundaria.
– Espera a que te cuente sobre el Gran Aullido – lo llamé-. Son tan espectaculares.
