
– Si quieres cazar a un werewolf, entonces sugeriría que pusieras uno de aquellos videojuegos tuyos, porque no podemos proporcionar lo que no existe.
– Ah, encontraremos algo para que Ty cace -dijo Bauer-. Si no podemos encontrar uno de sus monstruos, haremos que Katzen convoque algo apropiadamente demoníaco.
– ¿Un demonio? – dijo Winsloe-. Ahora esto se está poniendo aún mejor.
– Estoy seguro que podría serlo – murmuró Bauer y empujó la puerta de la antigua celda del chamán.
DEMONÍACO
– Por favor dime que no crees en esta basura – dijo una voz al lado de mi hombro.
Miré a mi compañero de asiento. En la mitad de los cuarenta años, traje formal, laptop, una pálida línea alrededor de su dedo anular desde donde había removido su anillo de boda. Toque agradable. Muy discreto.
– No deberías leer una mierda así -dijo él, mostrando un destello del pastel con café que comía-. Eso pudrirá tu cerebro.
Asentí con la cabeza, sonreí cortésmente, y esperé que se marchara, al menos tan lejos como pudiera en un avión volando a varios miles pies. Entonces volví a la lectura de las páginas que había impreso desde el sitio web believe.com.
– ¿Realmente dice werewolves? – dijo mi compañero de asiento-. ¿Algo así como colmillos y piel? ¿Michael Landon? ¿I Was a Teenage Werewolf ¨?
– ¿Michael…?
– Uh, una vieja película. Antes de mi época. Vídeo, tú sabes.
Otro asentimiento políticamente correcto. Otro no tan políticamente correcto intento de volver a mi trabajo.
– ¿Es verdadera? -preguntó mi compañero de asiento-. ¿Alguien está vendiendo información acerca de werewolves? ¿Werewolves? ¿Qué tipo de gente compraría una mierda así?
– Yo lo haría.
Él se detuvo, su dedo apuntando a mis papeles, luchando para convencerse de que alguien podría creer en werewolves y no ser un completo loco, al menos no si ese alguien era joven, femenina, y estaría en el asiento contiguo durante otra hora. Decidí ayudar.
