
Sabía lo que tenía que hacer. Quedarme y resolver esto, negar los dichos de Paige y descubrir cuánto sabían estas mujeres. Si Paige simplemente hubiera dicho que sabía que yo era un hombre lobo, como intentando molestarme con eso, podría haberlo manejado. Pero cuando ella recitó mi biografía, aun cuando ésta fuera accesible a través de los archivos públicos, la violación que eso significaba era algo más personal. Entonces, sacar a la luz mi historia con Clay tan normalmente como si estuviera recitando mi fecha de nacimiento, bueno, cada fibra de mi ser gritó para que corriera, saliera de allí, pusiera algo de distancia, que tratara con esto más tarde. Sólo la demostración de poder de Ruth me impidió correr. Esto también me dio un momento para detenerme y pensar.
¿Quería volver con Jeremy y decir que dos extrañas me habían acusado de ser un hombre lobo y yo me había escapado? Oh, él no estaría enojado. Él entendería. Eso era mucho peor. No quería que él entendiera por qué yo había escapado. Quería que él estuviera orgulloso de mí. Sí, lo sé, soy demasiado vieja para buscar la aprobación de una figura paterna sustituta, pero así es la cosa. Después de que Clay me mordiera, Jeremy me había cuidado, poniendo su vida en suspenso para mantenerse a mi lado. Cada vez que emprendía una de estas investigaciones, yo estaba demostrando a Jeremy que él no había cometido un error, que probaba mi valor para la Manada, devolviendo sus esfuerzos multiplicados por diez. ¿Ahora, enfrentada por primera vez con la exposición inminente, iba a volver a Nueva York y decir, "Lo lamento, Jer, pero no pude tratar con ello"? No en esta vida. Si yo corriera, seguiría corriendo. Todo por lo que había trabajado tan duramente durante el último año, obligándome a aceptar mi vida en Stonehaven, con la Manada, con Clay, se vería lanzado a cualquier parte, y yo volvería a ser tan miserable y miedosa como lo había sido hace dieciocho meses.
