
– Por favor no lo hagas -Ruth puso una mano en mi brazo, firme pero no reteniendo-. Debemos hablar contigo, Elena. Quizás puedo manejarme mejor con esto.
Al oír eso, Paige enrojeció y miró lejos. Solté mi brazo del apretón de Ruth y di otro paso hacia la puerta.
– Por favor no lo hagas, Elena. Puedo retenerte, pero prefiero no recurrir a eso.
Embestí la puerta y agarré la manija con ambas manos. Ruth dijo algo. Mis manos se congelaron. Las quité de la manija, pero no quedaban libres. Traté de girar la manija. Mis dedos no respondían.
– Este es el modo en que el conjuro debería trabajar -dijo Ruth, su voz y cara irradiando la calma de un profesor enseñando a un niño recalcitrante-. No se romperá hasta que yo dé la orden.
Dijo unas palabras. Mis manos quedaron libres, dejándome desequilibrada. Cuando tropecé hacia atrás, Ruth puso una mano para estabilizarme. Me recuperé y me alejé con rapidez.
– Por favor quédate -dijo ella-. Los conjuros para inmovilizar tienen su utilidad, pero no son demasiado civilizados.
– ¿Conjuros inmovilizadores? -dije, flexionando mis manos todavía entumecidas.
– Brujería -dijo Ruth-. Pero estoy segura que ya te habías imaginado eso. Si quieres creerlo es un asunto totalmente distinto. Empecemos por el principio, ¿De acuerdo? Soy Ruth Winterbourne. Esa impetuosa mujer joven detrás de ti es mi sobrina Paige. Tenemos que hablarte.
HOCUS-POCUS
Quise correr. Lanzarme a través de la puerta, abierta, correr y no parar hasta que Ruth y Paige Winterbourne quedaran atrás, no sólo fuera de mi vista, sino fuera de mi cabeza también. Quise correr hasta que mis piernas dolieran y mis pulmones estallaran y no pudiese pensar solamente en nada más que detenerme, incapaz de gastar la energía de un momento intentando entender lo que había pasado. No era la respuesta más madura. Lo reconozco. Pero era el tipo de respuesta en la que soy buena. Correr. Lo había estado haciendo toda mi vida. Incluso cuando no corría, cuando clavaba los talones y encaraba mis miedos, siempre había una parte de mí corriendo tan rápido como podía.
