
Tess, un ayudante de investigación Matasumi había traído al proyecto, estaba de pie frente a la celda de la inquilina desafiante, realizando anotaciones en su libreta. Ella alzó la vista y saludó con la cabeza cuando ellos pasaron.
– ¿Algo? – preguntó Bauer.
Tess echó un vistazo a Matasumi, desviando su respuesta hacia él-.No todavía.
– ¿Por qué ella no puede o no quiere? -preguntó Bauer.
Otro vistazo hacia Matasumi-. Parece… Yo diría…
– ¿Bien?
Tess inhaló-. Su actitud sugiere que si ella pudiera hacer más, lo haría.
– No puede, entonces – dijo Winsloe-. Necesitamos a una bruja de Aquelarre. Por qué nos molestamos con esta.
Bauer interrumpió-. Nos molestamos porque se supone que es muy poderosa.
– Según Katzen -dijo Winsloe-. Si tú lo crees. Yo no lo hago. Hechicero o no, el tipo está lleno de mierda. Se supone que él nos ayuda a agarrar a estos monstruos. En vez de eso, todo lo que hace es decirnos donde mirar, luego toma asiento mientras nuestros tipos aceptan todos los riesgos. ¿Para qué? ¿Ésto? – Él enterró un dedo en el cautivo-. Nuestra segunda bruja inútil. Si seguimos escuchando a Katzen, vamos a dejar pasar algunos verdaderos hallazgos.
– ¿Como vampiros y werewolves
– Vampiros y werewolves -refunfuñó Matasumi-. Estamos en medio de quitar el seguro a una energía mental inimaginable, a verdadera magia. Tenemos el potencial de acceso a hechiceros, nigromantes, chamanes, brujas, cada clase concebible de portadores y acumuladores de magia… y él quiere criaturas que chupan sangre y aúllan a la luna. Conducimos una investigación científica seria aquí, no perseguimos locos.
Winsloe dio una paso hasta ponerse en frente de Matasumi, seis altísimas pulgadas sobre él-. No, chico, tú conduces una investigación científica seria aquí. Sondra busca su santo grial. Y respecto a mí, estoy en ello por diversión. Pero también financio este pequeño proyecto, de modo que si digo que quiero cazar un werewolf, harías mejor en encontrarme uno para cazar.
