– Brundage, el Ami se llama Brundage.

– Suena alemán.

– Ni siquiera lo habla -dijo Kuhnast-, conque, mientras no se encuentre con judíos que hablen inglés, todo debería ir como la seda.

Eché una ojeada al Patio Palm.

– ¿Hay peligro de que pueda suceder?

– Teniendo en cuenta la visita que va a recibir, me extrañaría que hubiese un judío en cien metros a la redonda.

– No será el Guía.

– No, su sombra oculta.

– ¿El representante del Guía viene al Excelsior? Más vale que hayáis limpiado los lavabos.

La orquesta cortó en seco la pieza que estaba tocando, atacó el himno nacional alemán y los clientes del hotel se pusieron en pie y levantaron el brazo derecho en dirección a la entrada del patio. No me quedó más remedio que hacer lo mismo.

Rudolf Hess, con uniforme de las SA, entró en el hotel rodeado de guardias de asalto y hombres de la Gestapo. Tenía la cara más cuadrada que un felpudo, pero menos acogedora. Era de estatura media, delgado y con el pelo oscuro y ondulado, frente transilvana, ojos de hombre lobo y la boca más fina que una cuchilla de afeitar. Nos devolvió el saludo mecánicamente y subió las escaleras del hotel de dos en dos. Su actitud entusiasta me recordó la de un perro alsaciano cuando su amo austriaco lo suelta para que vaya a lamer la mano al representante del Comité Olímpico de los Estados Unidos.

Tal como iban las cosas, yo también tenía que ir a lamer una mano: la de un hombre de la Gestapo.

3

Oficialmente, como detective fijo del Adlon, mi función consistía en mantener el hotel limpio de matones y homicidas, pero no era una tarea fácil cuando los matones y homicidas eran oficiales del Partido Nazi. Algunos, como Wilhelm Frick, el ministro de Interior, incluso habían cumplido condena en prisión. El ministerio se encontraba en el Unter den Linden, a la vuelta de la esquina del Adlon, y, como ese auténtico zopenco bávaro con una verruga en la cara tenía una amiga que casualmente era la mujer de un prominente arquitecto nazi, entraba y salía del hotel a todas horas. Es probable que la amiga también.



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