Barry Eisler


Sicario

Traducción de Abel Debritto y Mercé Diago


Esta novela es para las tres personas que no están aquí para leerla.

Para mi padre, Edgar, que me dio fuerza.

Para mi madre, Barbara, que me dio perspicacia.

Para mi hermano, Ian, que me ayudó a subir la montaña y cuyo recuerdo me hace seguir subiendo.

Con el cambio de los tiempos, eran como relámpagos otoñales, algo impropio de la estación, una promesa vacía de lluvia que caería sin que le prestaran atención sobre campos ya desnudos.

Sobre los samuráis de la era Meiji,

Shosaburo Abe


PRIMERA PARTE

¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado?

Cuando cuento, sólo estamos tú y yo juntos

Pero cuando miro adelante por el camino blanco

Siempre hay otro caminando a tu lado

Deslizándose envuelto en un pardo manto, encapuchado

No sé si hombre o mujer

Pero ¿quién es quien va al otro lado tuyo?

La tierra baldía,

T. S. Eliot


Uno

Harry atravesó la muchedumbre propia de la hora punta como la aleta de un tiburón que va cortando el agua. Yo le seguía a unos veinte metros desde el otro lado de la calle, sudando, como todos los demás, debido al calor impropio del mes de octubre que hacía en Tokio; y no me quedaba más remedio que admirar lo bien que el muchacho había aprendido lo que le había enseñado. Actuaba como un líquido que se desliza a través de un hueco justo antes de que se cierre, o se escoraba hacia la izquierda para evitar un embotellamiento inminente. Cambiaba de cadencia con tal discreción que nadie se habría percatado de que había cambiado el paso para reducir la distancia que le separaba de nuestro objetivo, que bajaba con excesiva rapidez por Dogenzaka hacia la estación de Shibuya.



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