Me entretuve lo más posible para aumentar la distancia que nos separaba, observando su cabeceo mientras seguía calle abajo. Para ser japonés era alto, y eso ayudaba, pero llevaba un traje oscuro al igual que el noventa por ciento del gentío, incluidos Harry y yo, por lo que no podía quedarme muy atrás.

Justo cuando había alcanzado la distancia correcta, se detuvo y se volvió para encender un pitillo. Yo seguí avanzando lentamente por detrás de él y a la derecha del grupo que nos separaba, sabiendo que no sería capaz de distinguirme si avanzaba con la gente. Continué con la vista fija en las espaldas de los trajes que tenía delante, como un aburrido trabajador más por las mañanas. Al cabo de un momento se giró y empezó a avanzar otra vez.

Me permití esbozar una sonrisa de satisfacción. Los japoneses no se detienen para encender un pitillo, si se pararan perderían semanas en el cómputo total de su vida adulta. Tampoco tenía ningún motivo, como un viento fuerte de cara que le impidiera encender una cerilla, para volverse y mirar hacia el gentío que tenía detrás. Los intentos obvios de Kawamura por ejercer la contravigilancia no hacían más que confirmar su culpabilidad.

Culpable de algo que no sé y sobre lo que, de hecho, nunca pregunto. Sólo insisto en algunas cuestiones. ¿El objetivo es un hombre? No trabajo contra mujeres ni niños. ¿Han contratado a alguien más para solucionar este problema? No quiero que mi operación se vea entorpecida por la idea que alguien tenga de un equipo B y, si se me contrata, quiero tener la exclusiva. ¿El objetivo es el jefe? Soluciono problemas directamente, como cuando era soldado, y no envío mensajes a través de terceros no implicados como haría un terrorista. El interés por la última pregunta es que me gusta ver pruebas independientes de culpabilidad: confirman que sin duda el objetivo es el jefe y no un inocente desinformado.



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