
A él no le impresionó el tono impertinente. Lo supo porque entrecerró levemente los ojos y ella no pudo saber qué estaba pensando.
– Hay un puesto…
– ¿Un puesto de secretaria de dirección?
– Sí -contestó él-, pero a lo mejor es temporal -le advirtió.
– No me interesan los trabajos temporales. Ni siquiera estoy segura de que me interese en cualquier caso.
– ¡Claro que te interesa! -replicó él espontáneamente.
– ¿Por qué lo ve tan claro? -le preguntó Taryn con indignación.
– La experiencia que ya tienes te coloca en una buena posición para volver. Si además fueras mi secretaria personal…
– ¡Su secretaria personal! -exclamó ella.
La cabeza empezó a darle vueltas. Era lo más alto que podía llegar.
– Todavía nadie sabe que ese puesto está libre -le aclaró él.
– ¿Va a despedir a su secretaria actual?
– Ni hablar, es demasiado valiosa.
– No acabo de entenderlo -reconoció Taryn.
– Kate Lambert ha trabajado conmigo durante los últimos siete años y confieso que me sentiría perdido sin ella.
– ¿Pero va a dejar que se marche… un tiempo?
– Kate, entre nosotros, acaba de quedarse embarazada.
– ¡Ah! -Taryn respiró-. Quiere una sustitución de la baja por maternidad.
– Algo más. Por decirlo suavemente, Kate está pasándolo muy mal. Normalmente, hace un trabajo muy preciso, pero el embarazo está desquiciándola. Pobre Kate, a veces parece extenuada.
– ¿Se cansa fácilmente?
– Sí, pero quiere seguir trabajando todo el tiempo que pueda y me parece que ya es una tortura para ella.
Entonces, Jake Nash no estaba pensando en alguien que la sustituyera mientras estaba de baja, sino en alguien que fuera antes.
– ¿Es un trabajo temporal?
– Kate dice que volverá en cuanto termine la baja y yo estaría encantado de que volviera.
– Pero no cree que vaya a volver…
– Kate es una perfeccionista. Querrá hacer perfectamente las dos cosas, ser madre y ser mi secretaria personal, pero creo que hay muchas posibilidades de que quiera quedarse en casa si puede.
