

Lisa Jackson
Tentadora
Trilogía Medieval, 2
Título Original: Temptress
Traducido por: Marta-Ingrid Rebón Rodríguez
Prólogo
Castillo de Wybren, norte de Gales
24 de diciembre de 1287
«Es el momento».
La voz era suave pero insistente, como si una semilla de linaza le obstruyera la garganta y le causara una irritación leve, provocándole un picor en la parte posterior del cuello, tan persistente. Esa voz, que le retumbaba por encima de la cabeza, le alentaba a ir hacia delante mientras se deslizaba a través de la penumbra de la torre.
«Sabes que no puedes esperar más tiempo. La redención está al alcance de la mano. Para ti. Para ellos».
Se mojó los labios con un movimiento afanoso de la lengua, notó el sabor salado de su sudor a pesar de que hacía un frío espeluznante dentro de los muros del castillo, su propia respiración se confundía y mezclaba con el humo de las velas que se consumían despacio. Le dolían los músculos a causa de la tensión y el miedo; sus oídos se esforzaban por escuchar la más ligera pisada a fin de evitar ser descubierto. Todavía vacilaba.
«Debes hacerlo. Ahora. Es el momento oportuno. Los guardias duermen tras la fiesta, sus mentes están embotadas debido a toda la cerveza que han bebido. Los invitados también duermen, como si estuvieran muertos, con sus panzas repletas y las mentes aturdidas por el vino. Y la familla del señor, todos ellos, están ya a un paso de la muerte, en sus copas se vertió la poción. Su estado de alerta se ha desactivado. Escucha los ronquidos a través de las puertas de sus aposentos».
Desde las profundidades de sus hábitos, vigiló y examinó el pasillo una última vez. Y entonces, con la certeza de que Dios le hablaba, elevó la antorcha apagada hacia los rescoldos de los candelabros de la pared.
