LA LUZ

Por los aires anda la Luz que para verte, hijo, me vale. Si no estuviese, todas las cosas que te aman no te mirasen; en la noche te buscarían, todas gimiendo y sin hallarte. Ella se cambia, ella se trueca y nunca es cosa de saciarse. Amar el mundo nos creemos, pero amamos la Luz que cae. La Bendita, cuando nacías, tomó tu cuerpo para llevarte. Cuando yo muera y que te deje, ¡síguela, hijo, como a tu madre!

EL AGUA

¡Niñito mío, qué susto tienes con el Agua adonde te traje, y todo el susto por el gozo de la cascada que se reparte! Cae y cae como mujer, ciega en espuma de pañales. Esta es el Agua, ésta es el Agua, santa que vino de pasaje. Corriendo va con cuerpo bajo, y con espumas de señales. En momentos ella se acerca y en momentos queda distante. Y pasando se lleva el campo y lleva al niño con su madre… ¡Beben del Agua dos orillas, bebe la Sed de sorbos grandes, beben ganados y yuntadas, y no se acaba, el Agua Amante!

EL ARCO-IRIS

El puente del Arco-Iris se endereza y te hace señas, el carro de siete colores que las almas acarrea y que las sube, una a una, por las astas de la sierra… Estaba sumido el puente y asoma para que vuelvas.


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