no llega a mesas de las casas.Y si otros niños no lo tienen,mejor, mi hijo, no lo tocaras,y no tomarlo mejor seríacon mano y mano avergonzadas.Hijo, el Hambre, cara de mueca,en remolino gira las parvas,y se buscan y no se encuentranel pan y el Hambre corcobada.Para que lo halle, si ahora entra,el Pan dejemos hasta mañana;el fuego ardiendo marque la puerta,que el indio quechua nunca cerraba,y miremos comer al Hambre,para dormir con cuerpo y alma.
LA TIERRA
Niño indio, si estás cansado,túte acuestas sobre la Tierra,y lo mismo si estás alegre,hijo mío, juega con ella…Se oyen cosas maravillosasal tambor indio de la Tierra:se oye el fuego que sube y bajabuscando el cielo, y no sosiega.Rueda y rueda, se oyen los ríosen cascadas que no se cuentan.Se oyen mugir los animales;se oye el hacha comer la selva.Se oyen sonar telares indios.Se oyen trillas, se oyen fiestas.Donde el indio lo está llamando,el tambor indio le contesta,y tañe cerca y tañe lejos,como el que huye y que regresa…Todo lo toma, todo lo cargael lomo santo de la Tierra:lo que camina, lo que duerme,lo que retoza y lo que pena;y lleva vivos y lleva muertosel tambor indio de la Tierra.Cuando muera, no llores, hijo:pecho a pecho ponte con ellay si sujetas los alientos