Entonces, sube sin miedode un solo salto a la rueda,¡cantando y llorando del gozocon que te toma y que te llevar!
FUEGO
Como la noche ya se vinoy con su raya va a borrarte,vamos a casa por el caminode los ganados y del Arcángel.Ya encendieron en casa el Fuegoque en espinos montados arde.Es el Fuego que mataríay sólo sabe solazarte.Salta en aves rojas y azules;puede irse y quiere quedarse.En donde estabas, lo tenías.Está en mi pecho sin quemarte,y está en el canto que te canto.¡Ámalo donde lo encontrases!En la noche, el frío y la muerte,bueno es el Fuego para adorarse,¡y bendito para seguirlo,hijo mío, de ser Arcángel!
LA CASA
La mesas, hijo, está tendida,en blancura quieta de nata,y en cuatro muros azulea,dando relumbres, la cerámica.Ésta es la sal, éste el aceitey al centro el Pan que casi habla.Oro más lindo que oro del Panno está ni en fruta ni en retama,y da su olor de espiga y hornouna dicha que nunca sacia.Lo partimos, hijito, juntos,con dedos puros y palma blanda,y tú lo miras asombradode tierra negra que da flor blanca.Baja la mano de comer,que tu madre también la baja.Los trigos, hijo, son del aire,y son del sol y de la azada;pero este Pan"'cara de Dios"